El crecimiento del comercio electrónico, la exigencia de entregas rápidas y la presión por mejorar la experiencia del cliente están cambiando la forma en que las empresas eligen sus centros de distribución.
Reportaje
El cliente cambió. Quiere comprar rápido, recibir rápido y tener información clara durante todo el proceso. Esa transformación ha llevado a que la logística de última milla deje de ser un tema operativo y se convierta en una ventaja comercial.
Para muchas empresas, especialmente retailers, importadoras, marketplaces, operadores logísticos, distribuidores y marcas de consumo masivo, la ubicación del centro de distribución puede definir la calidad del servicio. Estar lejos del consumidor final encarece la operación. Estar mal conectado reduce la velocidad de despacho. Tener una bodega insuficiente limita el crecimiento.
En Chile, el movimiento hacia centros logísticos más eficientes ya es visible. MercadoLibre anunció en 2025 una inversión de US$135 millones para construir un nuevo centro de almacenamiento y distribución en Chile, con una instalación de 100.000 m² en el norte de la Región Metropolitana, prevista para operar durante el último trimestre de 2026. Este tipo de inversión muestra hacia dónde se mueve el mercado: más infraestructura, más capacidad, más tecnología y más cercanía con el cliente.
La última milla exige una red distinta. No basta con tener una gran bodega. Las empresas necesitan infraestructura flexible, conectividad con autopistas, proximidad a zonas urbanas, capacidad para preparar pedidos, estacionamientos, seguridad, altura útil y accesos adecuados para transporte liviano y pesado.
En sectores como ENEA, Pudahuel, Lo Boza, Quilicura, Renca, Lampa y Colina, la discusión inmobiliaria está cada vez más vinculada a tiempos de despacho, costos logísticos y capacidad de respuesta comercial. ENEA, por ejemplo, destacó en 2025 un nuevo centro de distribución y servicios logísticos en Pudahuel orientado a empresas de distribución, transporte, paquetería y última milla cerca del aeropuerto.
El impacto comercial
Para un gerente comercial, la logística ya no es un área lejana. Si el producto no llega a tiempo, la venta se debilita. Si la promesa de entrega falla, la marca pierde confianza. Si la empresa no tiene capacidad para responder a peaks de demanda, pierde mercado frente a competidores mejor preparados.
Por eso, la bodega o centro de distribución debe ser parte de la estrategia comercial. No solo debe responder a la operación actual, sino también anticipar el crecimiento.
Preguntas que debería hacerse una empresa
¿Mi ubicación actual me permite entregar más rápido?
¿Estoy cerca de mis principales clientes?
¿Tengo espacio para crecer sin interrumpir la operación?
¿Mi bodega actual mejora o limita mi capacidad comercial?
¿Estoy pagando menos arriendo, pero perdiendo más dinero en transporte y tiempos?
Cierre editorial
La última milla no se gana solo con tecnología. También se gana con ubicación, infraestructura y planificación inmobiliaria. En los próximos años, las empresas que integren logística, ventas e inmobiliario tendrán una ventaja concreta sobre quienes sigan tomando decisiones separadas.




