Cada vez más empresas están mirando sus activos inmobiliarios como una fuente de liquidez. Vender una propiedad industrial y seguir operando en ella mediante arriendo puede ser una alternativa para financiar crecimiento, reducir deuda o liberar capital inmovilizado.
Reportaje
Muchas compañías tienen parte importante de su patrimonio atrapado en activos inmobiliarios. Bodegas, plantas, centros de distribución o terrenos industriales que se compraron hace años y que hoy tienen un valor relevante, pero que no necesariamente generan liquidez inmediata para el negocio.
En ese contexto aparece una alternativa cada vez más analizada por empresas e inversionistas: el sale & leaseback. En términos simples, la empresa vende su propiedad a un inversionista y firma simultáneamente un contrato de arriendo de largo plazo para seguir operando en el mismo lugar.
La compañía libera capital, pero mantiene continuidad operacional. El inversionista, por su parte, compra un activo con arrendatario conocido, contrato vigente y flujo proyectado.
Esta fórmula puede ser especialmente atractiva para empresas que necesitan financiar expansión, reducir deuda, comprar maquinaria, abrir nuevos mercados o fortalecer caja sin abandonar su ubicación estratégica.
A nivel internacional, el sale & leaseback es una herramienta conocida dentro del mundo corporativo e inmobiliario. En Chile, su aplicación en activos industriales puede crecer en la medida en que más propietarios entiendan que el inmueble no siempre debe estar en el balance para que la empresa siga operando bien.




